De los grafitis a la lucha por los derechos humanos hubo un edificio

Posted in Actualidad with tags , , , , , , , , on febrero 19, 2012 by Bárbara Morales

La pintura blanca no lo cubre todo.

En el paisaje del sector de Teusaquillo, como muchos otros en Bogotá, resaltan las llamadas pintasestenciles o mejor conocidos como grafitis. Nada de esto es nuevo, todos los días los vemos en la calle. Nos gustan, nos desagradan, no nos atraen o nos escandalizan. Pero ignoramos que detrás de cada pared pintada así, puede haber una historia, o mejor, varias que convergen en una sola.

Desde 2005 hasta 2009 y aún 2010, en un edificio ubicado en la esquina de la calle 32 con carrera 13 (muy cerca a la estación de Profamilia de Transmilenio) se gestaron movimientos que marcaron una época de trasgresión y resistencia al sistema a través de la expresión cultural.

El piso 3 del edificio en el que ahora queda una escuela de fotografía, era el sitio en donde se reunía el colectivo Excusado, conformado por 4 grafiteros. Entre ellos estaban Stink Fish y Saint Cat. Este último salió del colectivo que terminó desintegrándose y se unió a Bastardilla, quien ha colaborado con artistas como Aterciopelados en diversos proyectos.

El llamado “Piso 3″ era el centro de encuentro de diversos grupos de grafiteros de países como México, Chile y España. A sus reuniones y talleres se unían bandas de punk de la ciudad en conciertos memorables para una generación de jóvenes capitalinos, que aún recuerdan haber sido raqueteados por la policía a medianoche, cual si fuera una cita acordada.

Los sectores aledaños al edificio daban buena cuenta del paso de estos artistas urbanos. Hoy no quedan muchos rastros de ello, pocas pintas se conservan y han dado paso a muros limpios excepto por letreros pintados por los múltiples manifestantes que pasan por allí.

Las monjas del colegio María Auxiliadora ya no tienen muchos motivos para escandalizarse. Ahora solo se observa un cartel de SE ARRIENDA.

El piso 2 del mismo edificio alojaba por la misma época al colectivo El Salmón Cultural, objeto de un discutido y polémico allanamiento por parte del DAS y la Fiscalía, y del cual hacía parte Yuri Neira.

Yuri es el padre de Nicolás Neira, joven de 15 años que (según el dictamen de la justicia) fue muerto a golpes en una marcha del primero de mayo de 2005 por uniformados del ESMAD que se encontraban en la 7ma a la altura de la calle 18, uno de los puntos donde tuvo lugar dicha manifestación.

Actualmente, en el primer piso del edificio hay un local de comidas rápidas y otro de venta de elementos de tipografía; y el segundo, FOTO DESIGN, una academia colombo-argentina de fotografía artística establecida hace 4 meses allí. Ahora Yuri sigue concentrado en la conformación de la Fundación Nicolás Neira, con la cual espera denunciar y combatir los abusos de la Policía contra los ciudadanos.

Empezamos por los grafitis y terminamos en una denuncia que ya corre camino por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. ¿Casualidad? ¿Causalidad? Solo hay que cambiar una “u” de lugar para que los hechos tengan una interpretación diferente.

* Esta nota no sería posible sin la colaboración de David Ramírez-Ordónez. En Twitter es: @hiperterminal Su página web es: http://blog.nomono.co/

** Solo tienen que hacer click en la imagen de la captura de GoogleMaps para que puedan ver las fotos que se tomaron del edificio y sus alrededores, las fotografías en Flickr de grafitis ya borrados, así como los videos y noticias en relación con el caso de Nicolás Neira.

¿HINCHA? ¡LAS PELOTAS!

Posted in Actualidad, Fútbol on junio 5, 2011 by Bárbara Morales

No es solo decir lo que nadie quiere escuchar. Es decirlo en un tono que provoque preguntas razonables y sinceras inquietudes. Y quizá cambios, quizá. Soñar es gratis.

Esta convicción me llevó a escribir lo siguiente.

 ¿HINCHA? ¡LAS PELOTAS!

Mi novio viaja mucho. Y cada vez que va a Medellín me trae una camiseta o algún recuerdo de la tienda del Atlético Nacional en el Atanasio Girardot.

¿Ustedes creen que he podido lucir en la calle alguna de estas prendas y accesorios, excepto por la ida rápida y mañanera a comprar la leche? No. Por supuesto que no. ¿Saben por qué? Por culpa de los hinchas. Perdón, de los que se hacen llamar como tal. De esos que esconden su ira, su frustración, su mentalidad perdedora y la desfogan detrás de una camiseta. De esos que no dudan en agredir física y verbalmente a quienes son de otro equipo, o siendo del mismo, no están de acuerdo con su absurdo y ciego proceder. A quienes yo llamo, como lo hacía el gran Jorge Barraza: hinchapelotas.

El fútbol es un deporte maravilloso. Ha inspirado tanto a los artistas e intelectuales que no terminaría hoy en dar ejemplos de esas expresiones en torno a esa afición que nos hace gozar, bailar, sufrir, gritar, incluso, inspirarnos a hacer parte de un algo indefinible y del que quizá no obtenemos más que unos latidos extra en medio de la cuenta de nuestros aburridos días. El fútbol no puede convertirse en la excusa para que unos desadaptados nos roben la poca tranquilidad que nos dejan la delincuencia, los corruptos y las mentiras que nos meten todos los días en este país. Por cuenta de esos grupos de vándalos que fueron alentados por algunos equipos, por sus directivos y por ciertos locutores, han pasado muchas cosas.

El daño ya está hecho. Ese monstruo se dejó crecer, y ha sido tan imparable, que ni policía ni representantes religiosos han podido ni siquiera hacerlo replegar. Ese esperpento que ha hecho que muchas familias ya se hayan hundido en el dolor, la rabia y la impotencia. Ese mal llamado fenómeno que ha debilitado la infraestructura de las ciudades principales del país generando sobrecostos en el mantenimiento de las mismas. Esos grupos que han llevado muchas vidas jóvenes al cesto de la basura conduciéndolos a los laberintos de la droga y del delito. No exagero. Dos veces he sido asaltada por jóvenes que tenían puesta la camiseta de alguno de los equipos capitalinos y otra, al lado de un bus pintado enteramente con el logo de uno de ellos.

Pero solo he hablado, claro, de los terribles efectos colaterales de la existencia de dichos grupos. Los grandes perjudicados de esto son los verdaderos hinchas: esos que jamás pensarían en atacar físicamente o verbalmente a otro porque no le gusta el mismo equipo; esos aficionados que iban con su familia al estadio a disfrutar con buena actitud de un espectáculo antes de que delincuentes con camiseta se lo apropiaran, e hicieran necesaria la presencia de la fuerza pública en un espacio donde solo podría experimentarse sano esparcimiento.

Mientras existan barras bravas, no hay triunfo digno de celebrar en el fútbol colombiano. Y ningún equipo que las haya alentado merece alguno. Ninguno, ni siquiera el del objeto de mis amores.

Ya sé que lluevo sobre mojado. Lo sé. Pero es bueno reflexionar de nuevo sobre esto, ya que existe la probabilidad (como hace mucho tiempo no la había) de que un equipo colombiano alcance en 2011 su estrella número 14. En un país que no sabe celebrar porque está habituado al tedio de la mediocridad.

Creo sinceramente que si a uno le gusta el fútbol, al menos, es deber tomar una posición crítica en torno a lo que está pasando hace mucho rato.  Eso es preferible a tomar la actitud de siempre, bien para aguantar, bien para saltarse la norma: callar.

 

 

NI AMPARITO, NI FLORENCE.

Posted in Actualidad on mayo 13, 2011 by Bárbara Morales

(Sobre el amago de polémica entre estas dos personalidades… me interesé tarde, perdón).


Las mujeres manizalitas son privilegiadas por muchas cosas, pero especialmente por sus genes. Lo sé de buena cuenta porque las mujeres del lado paterno de mi familia conservaron pieles y figuras muy bonitas hasta entrada la tercera edad. Me atrevería a decir que Amparo Grisales tendría el mismo aspecto lozano y conservado de sus coterráneas sin el tal producto que ahora promociona y que se supone ha usado toda la vida para mantenerse bella, activa y saludable (ajá, sí, claro).

Por otro lado, las mujeres francesas, al menos las que conocemos por el estereotipo de los 60, esas que vestían a la moda y seducían con un clic de sonrisa, se alejan de la apariencia que presenta Florence, por ejemplo. Es lindo no usar maquillaje ¿pero ni un accesorio? ¿Acaso la dignidad se va al carajo si una mujer quiere verse bella? Quizá la columnista e investigadora olvida que el autocuidado y la autoimagen son parte y hacen posible a un “auto” más grande: la autoestima. Precisamente porque el cuerpo es de nosotras, nosotras debemos hacer lo posible por vernos bien, y más que eso, vernos deseables, lindas, eso añade chispa a los días (a los propios y a los ajenos)

A los hombres y a las mujeres no nos gusta un solo tipo de belleza. Pregúntenle a su pareja actual (si tienen los pantalones o las faldas) si sus parejas anteriores  tenían contexturas o apariencias similares. Por supuesto, todos tenemos un ideal de belleza corporal, pero es personal; e incluso “lo traicionamos” cuando nos gusta un alguien que no pensábamos fuera a estar en nuestro radar.

Los estereotipos no son tan poderosos como lo cree Florence, no hay tanto daño como ella supone en que Amparo diga que tal producto la hace ver y sentirse más joven. Habría que ser ciego para no darse cuenta de que la piel de su cara parece de plástico (la de Amparo, la de Florence parece un desierto que alguna vez fue tierra florecida).

Amparito ha sido una mujer endiosada. Una mujer endiosada por los cacaos de este país. Una mujer que es una mentira andante. Una mujer que ha pasado por ser una gran actriz (mátenme, excepto por Inés de Hinojosa  no la he visto sino representándose a sí misma, aunque…). Una mujer que ha sido llamada “la única diva colombiana”, tal vez por su trayectoria innegable en el ámbito artístico y un manejo inigualable de los medios, lástima que le falte el talento, pero el resto de los requisitos los cumple. Otro ejemplo de las mentiras que nos tragamos porque preferimos lo que no tiene sabor a lo que nos sabe amargo.

Ni Amparito, ni Florence. No me gustan las mentiras de látex, ni las supuestas verdades de cabuya.

A las feministas les hace falta entender a las mujeres y a Amparito, ser una mujer real solo por un momentito.

¿Decimos Katherine o Catalina?

Posted in Actualidad, Buen uso del idioma español on mayo 10, 2011 by Bárbara Morales

No me voy a poner a hablar de la reciente boda entre William (¿O Guillermo?), heredero al trono de Inglaterra (¿O Gran Bretaña? ¿Qué tiene que ver la Commonwealth aquí?) y Kate Middleton (¿O Catalina?).

No. No ahora, al menos.

Hace pocos días tuve un amago de discusión en twitter con una periodista bastante reconocida por su labor, Erika Fontalvo.

Le pregunté a ella: ¿Cómo así que Catalina Middleton?

Ella responde en el programa Hoy por hoy en Caracol Básica (bueno, no sé si a mí, porque imagino que le llegaron trinos con la misma inquietud) que le preguntó a no se qué gente en el BBVA (creo recordar que este emporio bancario subsidia una fundación que tiene como misión velar por el buen uso del idioma, corríjanme) y, a su vez, ha tenido como respuesta que simplemente lo deseable es “castellanizar” los nombres extranjeros.

Pues pensé: ¡Bien! Ahora puedo decir Jorge Arbusto o Catalina Muñetón con total tranquilidad.

Como buena ñoña que soy, envié mi duda a la gente que sí sabe, a los de la Real Academia de la Lengua Española.

La respuesta pronta que recibí es transcrita a continuación:

“En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:

Como indica la nueva Ortografía de la lengua española, en la decisión de traducir los antropónimos extranjeros intervienen factores de muy diversa naturaleza: lingüísticos, como su grado de motivación o su connotación semántica (cuanto más significativo sea un nombre propio, por tratarse de un nombre arquetípico o de un apodo o sobrenombre, más acusada será la necesidad de traducirlo), y sociolingüísticos, como las convenciones vigentes en la sociedad conformada por los hablantes de la lengua de llegada en un determinado momento histórico.

La tendencia más generalizada en la actualidad para los nombres y apellidos de personas reales es la transferencia, esto es, el empleo en el discurso español de la forma que presentan en su lengua de origen cuando esta se escribe con alfabeto latino; este tipo de expresiones, pese a su carácter extranjero, no precisa de marcación tipográfica especial:

Henry Miller, Leonard Bernstein, Marcello Mastroianni, Marie Curie, Simone de Beauvoir.

Frente a la preferencia actual, en otras épocas los antropónimos que correspondían a personajes históricos extranjeros solían sufrir un proceso de hispanización, bien por traducción o equivalencia, bien por adaptación al español: Juana de Arco (de Jeanne d’Arc),Tomás Moro (de Thomas More), Martín Lutero (de Martin Luther), Ana Bolena (de Anne Boleyn), Alberto Durero (deAlbrecht Dürer).

Durante el Renacimiento era habitual adaptar tanto el nombre de pila como el apellido, pero con el tiempo se fue imponiendo la costumbre de traducir únicamente el nombre de pila: Josefina (por Joséphine) de Beauharnais, Carlota (por CharlotteCorday oTeodoro (por TheodoreRoosevelt. La presión de la moderna tendencia hacia el respeto de la forma original es tan fuerte que, para muchos personajes históricos cuyo nombre tradicionalmente se traducía, alternan hoy en similares proporciones la forma transferida y su traducción, como sucede en los siguientes casos: Carlos Marx / Karl Marx, Eduardo Manet / Édouard Manet, Pablo Casals /Pau Casals. De hecho, la transferencia es, en la práctica, la única opción para aquellos nombres propios que no tienen correspondencia ni semejanza con ninguno español: Alain, Allison, Darrell, Heidi, etc. Como norma general, mientras las formas hispanizadas conserven su vigencia, se recomienda utilizarlas en los textos escritos en español; sin embargo, se prefiere hoy la forma original de un buen número de nombres extranjeros cuyas hispanizaciones han caído en desuso: por ejemplo, el impresor alemán conocido en otros momentos como Juan Gutembergo es mencionado en nuestros días como Johannes Gutenberg.

En la actualidad, únicamente se hispanizan, mediante traducción literal, equivalencia o adaptación, los siguientes antropónimos:

a)      El nombre que adopta el papa para su pontificado, a diferencia de su nombre seglar: Juan XXIII, frente a Angelo Giuseppe Roncalli.

b)     Los nombres de los miembros de las casas reales: Isabel II de Inglaterra, Gustavo de Suecia o Diana de Gales. No obstante, la transferencia está ganando terreno también en este campo: Harry de Inglaterra, Frederik de Dinamarca, Harald de Noruega.

c)      Los nombres de santos, personajes bíblicos, personajes históricos o célebres: san Juan Bautista, Herodes, Julio César, Alejandro Magno, Nicolás Copérnico, Miguel Ángel.

d)     Los nombres de los indios norteamericanos: Caballo Loco, Nube Roja, Pequeño Alce, Toro Sentado.

e)      Los nombres propios motivados, como los apodos o los apelativos y sobrenombres de personajes históricos, a fin de preservar su connotación semántica: Pipino el Breve, Iván el Terrible, la Reina Virgen, Catalina la Grande.

Reciba un cordial saludo.

__________

Departamento de «Español al día»

Real Academia Española”

¿Ah?

Díganme fastidiosa, porque lo soy, pero no sentí resuelta la duda. No importa, igual yo ya decía Diana de Gales y también idiota a su ex-esposo Carlos. No me recuerdo  diciendo: “¡Miren al care-caballo este de Charles diciendo que le gustaría ser un tampón!”

De todos modos, se hace evidente que esto que escribo no solo tiene que ver con el idioma.

Quizá, siga hablando de esas tonterías que me asaltan y apasionan como excusa para no volver a descuidar este espacio.

Solo quizás.

AL MOHÁN Y AL BICENTENARIO LOS ALOJA EL MAGDALENA

Posted in Actualidad, Balances with tags , , , on agosto 23, 2010 by Bárbara Morales

El año pasado, cuando Leonardo Comba fue invitado por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño a acompañar a otros expedicionarios por las aguas del Río Magdalena, pudo continuar escuchando y escarbando las diversas historias que sobre el Mohán había escuchado desde pequeño. Por ello, también pudo enfocarse en su interés por la cultura ribereña – por la que Fals Borda llamó “la cultura anfibia” – además de darle continuidad a su tesis de grado.

Durante 13 días, Leonardo – quien es músico y diseñador gráfico de la Universidad Nacional – hizo este recorrido acompañado de otros 16 expedicionarios en el marco del  proyecto “Gritos que cambian la historia” por la celebración del bicentenario de independencia. Su viaje “tras las ondas del Mohán” comenzó el 17 de septiembre de 2009 en Bogotá y finalizó en Cartagena según la bitácora que Leonardo hizo, y en la cual también quedaron escritas y dibujadas sus impresiones de su paso por Honda, Barrancabermeja, Gamarra, El Banco, Mompóx, Calamar, Barranquilla, Tenerife y el Canal del Dique.

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Recordó su infancia en las poblaciones de Sogamoso, Ibagué y Ambalema, las diferencias entre la cosmovisión de un habitante de ciudad, otro de pueblo, uno de población ribereña y un pescador y que el Mohán no es un cuento de abuelos sino una realidad con la que conviven los lugareños todo el tiempo. Tanto será así que a pesar de las semejanzas entre los diferentes relatos que escuchó acerca de este personaje, la que más le impactó fue una que le contó una guía en Barrancabermeja – quien a su vez la oyó de otra mujer en el Tolima – y más o menos contada sería así :

“El Mohán se enamora de una mujer, la rapta, la lleva a sus cuevas bajo el río y no la devuelve. Cuentan que varias niñas se habían perdido, que solo aparecieron algunas prendas, pero ellas nunca. Una sí logro volver. En sus 3 meses de cautiverio, esta mujer escribió y escribió notas para que cuando se secara el río alguien las leyera y la rescataran. Un pescador encontró las hojas y llamó a sus amigos que eran expertos exploradores para que ayudaran a la mujer a escapar y así fue. No se ha oído otro caso. Nunca vuelven”.

Su experiencia está plasmada en una pieza gráfica en forma de bitácora, en donde están entretejidos testimonios, fotos y dibujos además de un documental, que fueron mostrados en el pabellón Bicentenario en la recién finalizada Feria del Libro de Bogotá.

Leonardo solo espera volver a hacer ese mismo recorrido con más tiempo, con más oportunidad de concentrarse en la experiencia, en la cultura y poder devolverles a los habitantes sus testimonios en forma de libro y de manera gratuita. Y, por supuesto, que esto redunde en nuevos y apasionantes retos.

Pueden escribirle al correo electrónico jalecongo@hotmail.com

EFEMÉRIDES BICENTENARIAS SIN MOTIVO

Posted in Actualidad, Balances with tags , , , , on julio 19, 2010 by Bárbara Morales

Se ha planteado para estos años y para estas fechas la celebración del bicentenario de la independencia. Llama entonces la atención que no haya ni siquiera claridad en el motivo de celebración del 20 de julio, lo cual refleja el desconocimiento de nuestra propia historia como país y de la historia de nuestros pueblos en América Latina.

Esto se refleja en el desconocimiento de los hechos mismos que sucedieron en Bogotá el 20 de julio de 1810. Comencemos por ese punto: Es la celebración de la junta de Bogotá, que declaró la independencia del “Estado de Cundinamarca”, en una fecha que no coincide ni siquiera con las de las juntas que se hicieron en la misma época en otras poblaciones de la actual Colombia y en otros lugares de la actual América Latina.

Se desconoce allí el papel y los intereses de las personas que encabezaron estos procesos que luego hicieron necesarias las campañas de Miranda y de Bolívar algunos años después (al menos para el caso de Colombia) y las circunstancias de este territorio y sus habitantes en ese momento histórico, como las dificultades de articulación de las diferentes juntas de gobierno, las diferentes corrientes en el pensamiento de las élites criollas que les hicieron difícil consolidar un acuerdo importante para gobernar, incluso hasta el punto de enfrentarlas en una primera guerra interna.

Sin embargo, hay otro desconocimiento que es más complicado: El del proceso histórico general que sucedía alrededor de estos hechos y que los hizo posibles. No hay entre nosotros una comprensión plena de la evolución del siglo dieciocho en el cual se consolidó el autonomismo estadounidense, la ilustración (con las ideas que también lograron cierto impacto en España y en América Latina), la revolución francesa y el napoleonismo paneuropeo (que desestabilizó la situación de España y llevo a las élites en América a tomar decisiones al respecto), la herencia burocrática de la administración hispánica de este continente, el lugar social de las élites criollas, los antecedentes de grupos revolucionarios autonomistas como los Comuneros de distintos países (porque hubo varios en todos estos países y varios en el actual territorio colombiano) o el interés tras la expansión marítima del imperio británico.

Tampoco hay una comprensión plena de los procesos que sucedieron una vez consolidada la separación de las repúblicas latinoamericanas a lo largo del siglo diecinueve: La conformación institucional y territorial de los países actuales, su relación con la consolidación de las potencias –especialmente con la del dominio marítimo de la Gran Bretaña-, la ruptura definitiva con instituciones como la esclavitud, la tensión entre los intereses conservacionistas y los intereses modernizadores en todos los planos (como se muestra en la obra de pensadores de nuestra situación nacional y continental como Rafael Uribe Uribe y Andrés Bello) o el orden creado por las élites criollas que rápidamente las consolidó como oligarquías que excluían a gran parte de su población gobernada (como tempranamente ya lo señalaba otro pensador de nuestra situación continental: José Martí).

No se trata entonces de recuperar únicamente una historia y una enseñanza de la misma centrada en anécdotas separadas en unas fechas específicas (recibí buena parte de mi propia enseñanza de la historia en la primaria y en la secundaria con ese modelo y conozco bien sus ventajas y sus enormes limitaciones). Se trata de aproximarse a la comprensión de nuestra historia entendiendo su proceso, es decir, la forma como unos hechos, unas formas de vida y unas ideas contribuyeron al cambio de una situación a otra en un momento posterior. Me uno entonces a una interesante tesis planteada por el profesor Fernando Larreamendy, actualmente vinculado a la Universidad de Los Andes en Bogotá: Es posible que esta falta de comprensión de nuestros procesos históricos tenga una contribución importante en los errores que, como nación, seguimos cometiendo con tanta frecuencia. Y esto sigue sucediendo a pesar de “disfrutar de nuestra libertad” hace ya 200 años.

Nicolás Arias Velandia

orwelliano@hotmail.com

En twitter: @orwelliano

POR ESO PUBLICAMOS

Posted in Actualidad with tags , , , on julio 15, 2010 by Bárbara Morales

El escritor británico George Orwell (1903-1950), conocido por ser autor de la novela 1984 donde se representaba un mundo en el que las personas siempre eran vigiladas por la inmensa maquinaria del Gran Hermano, y en el que la libertad de expresión era un imposible total, también escribió un ensayo llamado Why I Write. En el se refiere a los motivos por los cuales a la gente le da por escribir. Entre ellos están el narcisismo, el placer estético (que lo escrito se vea y lea bonito, más o menos), el deseo de recuento de hechos en el tiempo y el propósito de convencer a otros de que lo que uno piensa, debe pensarse.

Frases como “Lo que no se publica, no existe” y “Publica o muere” solo dan a entender que si uno quiere ser escuchado o que lo tengan en cuenta, debe publicar. ¿Publicar? ¿Y cómo? Nada más fácil, monte un blog. Según wikipedia, un blog “ (…) o en español también una bitácora, es un sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores, apareciendo primero el más reciente, donde el autor conserva siempre la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente (…)”.

No parecía que Orwell diferenciara en su ensayo entre escribir y publicar. En estos tiempos, nosotros sí hacemos esa distinción. En diversos medios y ámbitos, incluso laborales y alejados de los medios de comunicación de cualquier tipo, es usual encontrarse con gente “a la que le encanta escribir” pero independientemente del talento que tenga o no para tal cuestión, no publica. En cambio, hay un grupo entre quienes creen necesario publicar lo que sale de su cabecita y son los bloggers o blogueros.

Intentaré hacer un recuento de las motivaciones y reflexiones que tienen algunos de ellos.

Empecemos por la que parecería más evidente: Sentirse leído. Algunos quieren figurar y ser conocidos, pero otros como el periodista Víctor Solano ( http://victorsolano.com) lo piensan en un plano diferente: “Si se escribe, se deja una huella” y Frank Ayala (http://www.eltiempo.com/participacion/macumba) complementa: “Si tú no publicas tu trabajo es como darle un megáfono a un mudo”. Por supuesto, en ocasiones hay un interés marcado en formar un público o una audiencia causando un impacto, como lo afirma Miguel Olaya (http://www.juglardelzipa.com/wordpress): “Es importante saber qué piensa la gente de lo que uno escribe”, lo que se conecta con lo que piensa Solano en el sentido en que “la publicación es el inicio de un diálogo, no de un monólogo”. Alejandro Cifuentes (http://www.eltiempo.com/blogs/1up), apasionado de los videojuegos y quien tiene un blog del mismo tema, opina que hay una fuerte necesidad de comunicar a los otros “algo que uno supone es importante y puede ser útil”.

A veces ese impulso se justifica de otras maneras, como el simple placer de conversar de un tema “o hacer un recorrido, una bitácora, una clase de diario” como lo menciona el narrador oral y stand up comedian Gonzalo Valderrama (http://gonzalovalderrama.blogspot.com) quien postea en su blog trabajos que ya han sido publicados en medios impresos. Nicolás Samper (http://www.bestiariodelbalon.com), periodista deportivo, expresa la ventaja que representa el hecho de que se puedan publicar contenidos que en los medios tradicionales no tendrían cabida: “Es como si le dieran a usted solita un bosque pa’ gritar”.

En muchas ocasiones la intención se centra en convencer a otras personas de lo que se dice es importante, opinión en la que coinciden claramente M. Olaya y F. Ayala. Pero en otras, la influencia lleva el sentido contrario, como en el caso de la comunicadora Karen Abello (http://anecdotarioparati.blogspot.com): “Mucha gente me preguntó por qué no tenía un blog, vi muchos blogs y me decidí a retomar la escritura por pasión y no por obligación.” El caso de Carlos Correa (http://palabra-joven.blogspot.com)  también lo refleja: “Pensé que esto no era para mí y publiqué en un post todo lo que tenía. Los comentarios fueron tan positivos que me encaminaron y ahora el blog lleva más de dos años.”

No pueden faltar las razones que uno vería más claramente, como el simple gusto por la escritura o la publicación como un fin en sí mismo, por auto-exigencia con unos lectores ya cultivados como los que tiene el blog que fundó Samper con Federico Arango (politólogo de profesión), por un gusto compartido con cierto sector de la población alrededor de un tema como es el ejemplo del blog de Cifuentes, por una necesidad fuerte que ha evolucionado de un espacio de desahogo como lo menciona Andrés Lizarralde (http://queputasseponeaca.blogspot.com) quien tiene su programa radial en Radio Diversia (una emisora conocida en la red y en el ámbito LGBT): “Era mi ventana al mundo cuando era de closet, escribía mucho allí sobre mi vida, sobre lo que sentía. Era el sitio donde podía decir todo sin que nadie me juzgara”.

Otros blogueros tienen razones particulares: Frank Silva (http://parterama.blogspot.com), ingeniero de sistemas que tiene un blog de poemas y otro en el que da rienda suelta a su afición por el automovilismo, comenta: “Publico para no seguir sobre-escribiendo, para no corregirme eternamente”. Por su parte Aldo Bello (http://corrientazosdelujo.blogspot.com), quien se dedica a hacer documentales, tiene una familia con larga tradición en el tema de los restaurantes de comida criolla y por eso su blog.

Y a todas estas ¿Uno que gana teniendo blog? En algunos casos, mucho, con suficientes lectores y bastante pauta publicitaria. En el caso de Samper y Arango, fue tal el éxito de su blog que desembocó en la publicación de un libro con el mismo nombre de su espacio virtual. En otros, el aumento de contactos laborales y amistosos. Algunos bloggers reportan beneficios emocionales: “Por los comentarios que ayudan a mejorar o simplemente dan aliento” (Carlos Correa). Parece que incluso hay beneficios relativos, como lo cuenta en tono de anécdota Aldo Bello: “El blog no me ha traído nada, además de la obligación de hacer ejercicio, mucho ejercicio”.

De los tiempos de G. Orwell hasta hoy, mucho ha pasado. Los tiempos cambian. Las razones de la gente, no tanto.

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