NI AMPARITO, NI FLORENCE.

(Sobre el amago de polémica entre estas dos personalidades… me interesé tarde, perdón).


Las mujeres manizalitas son privilegiadas por muchas cosas, pero especialmente por sus genes. Lo sé de buena cuenta porque las mujeres del lado paterno de mi familia conservaron pieles y figuras muy bonitas hasta entrada la tercera edad. Me atrevería a decir que Amparo Grisales tendría el mismo aspecto lozano y conservado de sus coterráneas sin el tal producto que ahora promociona y que se supone ha usado toda la vida para mantenerse bella, activa y saludable (ajá, sí, claro).

Por otro lado, las mujeres francesas, al menos las que conocemos por el estereotipo de los 60, esas que vestían a la moda y seducían con un clic de sonrisa, se alejan de la apariencia que presenta Florence, por ejemplo. Es lindo no usar maquillaje ¿pero ni un accesorio? ¿Acaso la dignidad se va al carajo si una mujer quiere verse bella? Quizá la columnista e investigadora olvida que el autocuidado y la autoimagen son parte y hacen posible a un “auto” más grande: la autoestima. Precisamente porque el cuerpo es de nosotras, nosotras debemos hacer lo posible por vernos bien, y más que eso, vernos deseables, lindas, eso añade chispa a los días (a los propios y a los ajenos)

A los hombres y a las mujeres no nos gusta un solo tipo de belleza. Pregúntenle a su pareja actual (si tienen los pantalones o las faldas) si sus parejas anteriores  tenían contexturas o apariencias similares. Por supuesto, todos tenemos un ideal de belleza corporal, pero es personal; e incluso “lo traicionamos” cuando nos gusta un alguien que no pensábamos fuera a estar en nuestro radar.

Los estereotipos no son tan poderosos como lo cree Florence, no hay tanto daño como ella supone en que Amparo diga que tal producto la hace ver y sentirse más joven. Habría que ser ciego para no darse cuenta de que la piel de su cara parece de plástico (la de Amparo, la de Florence parece un desierto que alguna vez fue tierra florecida).

Amparito ha sido una mujer endiosada. Una mujer endiosada por los cacaos de este país. Una mujer que es una mentira andante. Una mujer que ha pasado por ser una gran actriz (mátenme, excepto por Inés de Hinojosa  no la he visto sino representándose a sí misma, aunque…). Una mujer que ha sido llamada “la única diva colombiana”, tal vez por su trayectoria innegable en el ámbito artístico y un manejo inigualable de los medios, lástima que le falte el talento, pero el resto de los requisitos los cumple. Otro ejemplo de las mentiras que nos tragamos porque preferimos lo que no tiene sabor a lo que nos sabe amargo.

Ni Amparito, ni Florence. No me gustan las mentiras de látex, ni las supuestas verdades de cabuya.

A las feministas les hace falta entender a las mujeres y a Amparito, ser una mujer real solo por un momentito.

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10 comentarios to “NI AMPARITO, NI FLORENCE.”

  1. Lo siento, pero está muy flojo. Más de lo mismo, pero rebajadito. Y, dicho sea de paso, Florence tiene una colección de collares brutal, pero eso no viene al caso.

  2. borgesvive Says:

    Adhiero. Lo importante es buscar el equilibrio. Comienza a ser perjudicial cuando uno descansa en cualquiera de los dos extremos, y es entonces cuando se es muy necesaria la ayuda profesional. Mantener la autoestima debe estar por sobre toda moda y convención social.

  3. Y bueno, @sihaylentejas me ha recordado la perla aquella del disco que sacó Amparito. Bueno, ese momento es cúlmen. Hizo tal ridículo que nadie salió a defenderla. Solo Poncho Rentería. Y eso ya es mucho decir.

    Gracias, Santiago, por el dulce y gracioso recorderis.

  4. Es completamente cierto, la belleza de una mujer está en su propia mente, en su actitud ante la vida.

  5. Creo que Amparito es un estereotipo deformado y algo retrógrado de la feminidad colombiana… En ese comercial yo hubiera puesto, no sé… Margarita Rosa de Francisco? Pero claro, eso sería yo y voy al punto que a la gente le parece más bonita Amparito etc… Estoy de acuerdo en que la belleza hay que exaltarla y los atributos que uno tiene han de ser explotados por gusto, estética y por amor propio. En el caso de Florence, yo creo que ella cree que su mayor atributo no es físico sino mental y se dedica a cultivarlo más que lo físico (no sé di dará provecho porque la he leído dos veces en la vida) pero es el estereotipo. Estoy segura que ella es de las que cree que por ser muy pepa lo logrará todo, pero tristemente en el mundo también hay que entrarle a la gente por los ojos. Si se atreviera a ser mujer un ratico creo que no le disgustaría, hay muchos placeres en ir de compras, arreglarse el pelo o comprarse una cremita para la cara.

  6. Le compro el ataque a Amparo (o al mundo del que Amparo tan bien se aprovecha), pero no la crítica a Florence.

    Se lo compro porque Amparo es “la única diva de ese país” porque quienes se interesan por la farándula se lo han dejado decir, se lo han creído. Ella solo se ha aprovechado de la estupidez ajena. Es como el supuesto hechicero que hace fortunas haciendo que un grupo de incautos le crea; lo que pasa es que esos incautos son los medios de comunicación, y por extensión, se supone que todos nosotros.

    No le compro el ataque a Florence porque no estoy seguro de que “el autocuidado y la autoimagen son parte y hacen posible a un “auto” más grande: la autoestima”. Eso puede ser empíricamente cierto, pero no por eso deberíamos defenderlo como idea. No sabemos si es el mejor mundo posible.

    Yo criticaría a Florence diciéndole que ella, al deliberadamente no maquillarse y disfrazarse de feminista mamerta, está ubicándose en el otro extremo de la relación belleza/dignidad. Ella parece estar queriendo decir “soy fea, lo soy a propósito, pero eso no me hace menos digna ni menos mujer”. Pero a la larga está jugando al juego de Amparo. Si nuestro aspecto no importa, ¿por qué buscar ser feo para decir algo? ¿No que no importa?

    • A mí me parece muy complicado el hecho de que siendo Florence psicóloga de formación se le haya olvidado ese pequeño detalle. El de los elementos que conforman la autoestima. Por supuesto, que arreglarse, ciudarse y ponerse bonito no lo son todo, pero son actitudes ante uno mismo que repercuten definitivamente en la visión de mundo y en el comportamiento de las personas, principalmente porque los demás las perciben diferentes, y en ese momento las interacciones y su calidad cambian.
      Por supuesto, que no es causalidad, sino correlación, pero ello en modo alguno desvirtúan años de investigación y muchas vivencias al respecto.

  7. N. A. V. Says:

    Me encanta. Contigo siento que habla la racionalidad del sentido común de muchas mujeres.

  8. nicoalsre85 Says:

    Muy de acuerdo. Si hay que buscar resaltar la belleza pero al natural. No hay nada mas atractivo que eso.

  9. Totalmente de acuerdo. Todos los extremos son odiosos y ellas dos están, cada una, en los extremos de la cabuya.

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