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POR ESO PUBLICAMOS

Posted in Actualidad with tags , , , on julio 15, 2010 by Bárbara Morales

El escritor británico George Orwell (1903-1950), conocido por ser autor de la novela 1984 donde se representaba un mundo en el que las personas siempre eran vigiladas por la inmensa maquinaria del Gran Hermano, y en el que la libertad de expresión era un imposible total, también escribió un ensayo llamado Why I Write. En el se refiere a los motivos por los cuales a la gente le da por escribir. Entre ellos están el narcisismo, el placer estético (que lo escrito se vea y lea bonito, más o menos), el deseo de recuento de hechos en el tiempo y el propósito de convencer a otros de que lo que uno piensa, debe pensarse.

Frases como “Lo que no se publica, no existe” y “Publica o muere” solo dan a entender que si uno quiere ser escuchado o que lo tengan en cuenta, debe publicar. ¿Publicar? ¿Y cómo? Nada más fácil, monte un blog. Según wikipedia, un blog “ (…) o en español también una bitácora, es un sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores, apareciendo primero el más reciente, donde el autor conserva siempre la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente (…)”.

No parecía que Orwell diferenciara en su ensayo entre escribir y publicar. En estos tiempos, nosotros sí hacemos esa distinción. En diversos medios y ámbitos, incluso laborales y alejados de los medios de comunicación de cualquier tipo, es usual encontrarse con gente “a la que le encanta escribir” pero independientemente del talento que tenga o no para tal cuestión, no publica. En cambio, hay un grupo entre quienes creen necesario publicar lo que sale de su cabecita y son los bloggers o blogueros.

Intentaré hacer un recuento de las motivaciones y reflexiones que tienen algunos de ellos.

Empecemos por la que parecería más evidente: Sentirse leído. Algunos quieren figurar y ser conocidos, pero otros como el periodista Víctor Solano ( http://victorsolano.com) lo piensan en un plano diferente: “Si se escribe, se deja una huella” y Frank Ayala (http://www.eltiempo.com/participacion/macumba) complementa: “Si tú no publicas tu trabajo es como darle un megáfono a un mudo”. Por supuesto, en ocasiones hay un interés marcado en formar un público o una audiencia causando un impacto, como lo afirma Miguel Olaya (http://www.juglardelzipa.com/wordpress): “Es importante saber qué piensa la gente de lo que uno escribe”, lo que se conecta con lo que piensa Solano en el sentido en que “la publicación es el inicio de un diálogo, no de un monólogo”. Alejandro Cifuentes (http://www.eltiempo.com/blogs/1up), apasionado de los videojuegos y quien tiene un blog del mismo tema, opina que hay una fuerte necesidad de comunicar a los otros “algo que uno supone es importante y puede ser útil”.

A veces ese impulso se justifica de otras maneras, como el simple placer de conversar de un tema “o hacer un recorrido, una bitácora, una clase de diario” como lo menciona el narrador oral y stand up comedian Gonzalo Valderrama (http://gonzalovalderrama.blogspot.com) quien postea en su blog trabajos que ya han sido publicados en medios impresos. Nicolás Samper (http://www.bestiariodelbalon.com), periodista deportivo, expresa la ventaja que representa el hecho de que se puedan publicar contenidos que en los medios tradicionales no tendrían cabida: “Es como si le dieran a usted solita un bosque pa’ gritar”.

En muchas ocasiones la intención se centra en convencer a otras personas de lo que se dice es importante, opinión en la que coinciden claramente M. Olaya y F. Ayala. Pero en otras, la influencia lleva el sentido contrario, como en el caso de la comunicadora Karen Abello (http://anecdotarioparati.blogspot.com): “Mucha gente me preguntó por qué no tenía un blog, vi muchos blogs y me decidí a retomar la escritura por pasión y no por obligación.” El caso de Carlos Correa (http://palabra-joven.blogspot.com)  también lo refleja: “Pensé que esto no era para mí y publiqué en un post todo lo que tenía. Los comentarios fueron tan positivos que me encaminaron y ahora el blog lleva más de dos años.”

No pueden faltar las razones que uno vería más claramente, como el simple gusto por la escritura o la publicación como un fin en sí mismo, por auto-exigencia con unos lectores ya cultivados como los que tiene el blog que fundó Samper con Federico Arango (politólogo de profesión), por un gusto compartido con cierto sector de la población alrededor de un tema como es el ejemplo del blog de Cifuentes, por una necesidad fuerte que ha evolucionado de un espacio de desahogo como lo menciona Andrés Lizarralde (http://queputasseponeaca.blogspot.com) quien tiene su programa radial en Radio Diversia (una emisora conocida en la red y en el ámbito LGBT): “Era mi ventana al mundo cuando era de closet, escribía mucho allí sobre mi vida, sobre lo que sentía. Era el sitio donde podía decir todo sin que nadie me juzgara”.

Otros blogueros tienen razones particulares: Frank Silva (http://parterama.blogspot.com), ingeniero de sistemas que tiene un blog de poemas y otro en el que da rienda suelta a su afición por el automovilismo, comenta: “Publico para no seguir sobre-escribiendo, para no corregirme eternamente”. Por su parte Aldo Bello (http://corrientazosdelujo.blogspot.com), quien se dedica a hacer documentales, tiene una familia con larga tradición en el tema de los restaurantes de comida criolla y por eso su blog.

Y a todas estas ¿Uno que gana teniendo blog? En algunos casos, mucho, con suficientes lectores y bastante pauta publicitaria. En el caso de Samper y Arango, fue tal el éxito de su blog que desembocó en la publicación de un libro con el mismo nombre de su espacio virtual. En otros, el aumento de contactos laborales y amistosos. Algunos bloggers reportan beneficios emocionales: “Por los comentarios que ayudan a mejorar o simplemente dan aliento” (Carlos Correa). Parece que incluso hay beneficios relativos, como lo cuenta en tono de anécdota Aldo Bello: “El blog no me ha traído nada, además de la obligación de hacer ejercicio, mucho ejercicio”.

De los tiempos de G. Orwell hasta hoy, mucho ha pasado. Los tiempos cambian. Las razones de la gente, no tanto.